Cómo empezar con el diseño de tu página web

Cómo empezar con el diseño de tu página web

Crear el diseño de tu página web, ya sea para una función institucional, corporativa o personal, es un desafío muy complejo que requiere asumirlo como un verdadero proyecto.

Hoy comienzo una serie de varios post, que iré publicando próximamente, pensados para quien sabe que quiere tener una página web, pero no sabe muy bien cómo llevarlo a cabo por falta de conocimientos. 

Si este es tu caso, pon atención a todo lo que te voy a contar en este y en las próximas entradas del blog. 

Una y otra vez, me encuentro con personas que saben que quieren iniciar el proyecto para crear el diseño de su página web, pero no tienen los conocimientos necesarios para comenzarlo.

En más ocasiones de las deseables, no saben ni por donde empezar y acaban cometiendo una serie de errores que les llevan a tener una web que no les gusta. Y no. La culpa no es del diseñador o del programador web.

Por eso, quiero contarte en esta entrada cómo se suelen desarrollar el 90% de los proyectos webs. Aunque en el título dice cómo empezar un proyecto web, en realidad te voy a contar cómo NO debes hacerlo.

Errores que tienes que evitar en tu proyecto web.

Es frecuente que profesionales, emprendedores y empresas de cualquier tipo o tamaño, llegado un momento decidan que es el momento de crear su sitio en Internet, o bien renovar la web que tienen actualmente, porque ya se ha quedado obsoleta y tiene un diseño anticuado.

Buscando un diseñador o programador web.

Entonces comienza la tarea de buscar un diseñador web. Es el primer pensamiento que te viene a la mente.

Todo comienza solicitando dos o tres presupuestos a diseñadores web. Estos, qué son muy conscientes de la alta competencia existente en el mercado, van a hacer todo lo posible por presentar una propuesta seductora, tanto en el ámbito de lo que prometen hacer o la creación que van a realizar, como en ajustar su presupuesto al máximo siempre por abajo.

El desarrollo de la creación de un página web

Tras elegir el presupuesto que te parece el mejor, que suele coincidir mucho, extrañamente (modo ironía), con el más barato, el desarrollo de todo el proceso de creación es, más o menos, así:

Una vez seleccionado el presupuesto “que más te interesa” el proyecto comienza cuando el diseñador te pide que le envíes los textos, fotos, vídeos y otros materiales que quieres exponer en tu web.

Entonces comienza la etapa de diseño, en la que el diseñador va haciendo avances y mostrándote cómo va quedando tu nueva web.

Los primeros errores en el diseño web (¿o serán horrores?)

Seguro que habrán cosas que no terminan de gustarte y le pedirás que haga modificaciones sobre lo que ya ha realizado, ya sea por el diseño o por otros detalles, porque a medida que vas viendo la web cómo va siendo una realidad, te das cuenta que hay cosas que hubieras querido poner pero no pensaste en ella antes de comenzar a hacer la web.

A partir de aquí empiezan modificaciones que te hacen volver hacia atrás, reconfigurar la web para cambiar el diseño, y llega un momento en que el diseñador te avisa que la próxima modificación que quieras hacer que no se hubiera proyectado en un principio tendrá un coste adicional.

El proyecto sigue avanzando pero tienes la sensación que lo que se está haciendo no es realmente lo que a ti te hubiera gustado hacer. Hay cosas que no pensaste en un primer momento pero ahora quizá sea demasiado tarde para volver al principio; hacerlo tendría un coste muy alto y tendrías que considerar como perdido todo el dinero que has invertido hasta el momento.

El amargo sabor de haber terminado tu página web.

Llega un momento en que el diseñador que has contratado da el proyecto por finalizado. El resultado final no acaba de convencer y te deja ese sabor amargo de cuándo tienes que pagar algo que realmente no te gusta. Al fin tienes un sitio web pero no te sientes orgulloso de él y finalmente acabarás abandonándolo quizás, de nuevo, abandonando cualquier tipo de mantenimiento futuro.

Esto que te acabo de contar ocurre con demasiada frecuencia. Diría que el 80% de las webs que se crean no terminan de satisfacer plenamente al promotor, que en este caso serías tú.

A pesar de todo esto, llevar adelante el proyecto de creación de tu página web es una experiencia muy enriquecedora que debe despertar tu entusiasmo y llevarte a contraer un compromiso tanto contigo, como con el diseñador, como con el equipo que intervenga en su creación.

Si no quieres tener una web que no te gusta y por la que habrás pagado mucho dinero, no te pierdas los próximos artículos. 

 

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